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Capítulo 11

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1985-86

Componentes de la plantilla racinguista que el 23 de agosto de 1985 ganaron el trofeo Ciudad de Santander tras imponerse en los dos partidos del triangular ante Shamrock Rovers F. C. y Club Atlético de Madrid.

HISTORIA / Cap. 11 El Racing, equipo ascensor (II)

Estos años transcurridos hasta la celebración del 75º aniversario, se han caracterizado entre otras cosas, por una presencia casi continua en la División de Honor, con la excepción de la temporada 1983-84 en la que afortunadamente se recuperó enseguida la categoría y el desafortunado descenso en la temporada 1986-87. Otra de las constantes es el cada día mayor número de jugadores nacidos en Cantabria que forman en el primer equipo.

 

La alineación habitual suele estar compuesta casi siempre por jugadores montañeses con un máximo de dos o tres incrustaciones de jugadores de otras regiones. Otra característica, no sólo del Racing sino de la mayoría de conjuntos españoles, es la desaparición casi total del espectáculo en los campos de fútbol. Las tácticas modernas están limitando más y más el número de atacantes, hasta el punto que en las alineaciones sólo se mencionan dos delanteros natos o incluso un único "hombre punta". Últimamente ha surgido otro problema que está perjudicando notablemente a los equipos más débiles. Nos estamos refiriendo a la libertad de jugadores para rescindir sus contratos. Esto va a conducir a que el campeonato sea sólo cosa de dos o tres equipos a lo máximo, limitándose el resto a ser meros comparsas o a luchar por la permanencia.

 

1981-82 - Incorporado una vez más el Racing a la Primera División, el entrenador, Fernández Mora, declaraba que necesitaba 21 hombres para afrontar con garantías la temporada. Seis hombres en cada línea - defensa, media y delantera- y tres porteros. Por primera vez en su historia, la Liga comienza con dos semanas de retraso por la huelga que promueve la Asociación de Futbolistas. Desde los primeros compases del campeonato el Racing parece afianzado en la división, sobre todo en los partidos que juega en su propio terreno. Verón fue la estrella del equipo. Más luchador que nunca, obtuvo además 12 goles, uno de ellos ante el Real Madrid en la última jornada de Liga de tal belleza, que llenó el graderio de múltitud de pañuelos flameados por el público, como nunca se había visto en los Campos de Sport. La Liga había terminado antes de lo habitual porque el país iba a organizar la Copa del Mundo de Fútbol. Si para toda España fue una desilusión por el mal resultado obtenido, para Santander lo fue por partida doble, al haber sido totalmente relegadas en su organización, por una apatía difícil de explicar.

 

1982-83 - Apenas terminada la Copa del Mundo, de tan triste recuerdo para nuestra selección, comenzó el mercado de futbolistas en el que se barajaban los nombres de jugadores que habían tenido una actuación más destacada. A pesar de su precaria situación económica el Racing entró en el juego de los fichajes. Al final, uno de los que llegaron fue Arzú, portero de la selección hondureña -cuyo único aval habían sido los tres partidos jugados en el Mundial- el elegido cuando ya el campeonato estaba a punto de empezar. Con presagio de negros nubarrones para el futuro inmediato de nuestro equipo comenzó el Campeonato de Liga. Hasta la séptima jornada no logró el Racing su primera victoria. A continuación, cinco goles en el Bernabéu y otros cuatro en el Sardinero frente al F. C. Barcelona hicieron saltar a Arzú de la titularidad por haber encajado algún tanto por no haber blocado bien el balón. El equipo continuó durante toda la Liga en las últimas posiciones de la clasificación, seriamente amenazado por el descenso de categoría. Curiosamente, en esta especie de lotería, en la que el Valencia C. F. tenía la mayor cantidad de "papeletas" para descender, vencía al Real Madrid y se salvaba de la "quema", privando además a los madrileños del título de Liga. También C. A. Osasuna se salvaba del descenso al derrotar a un inhibido F. C. Barcelona. Al Racing le acompañaban el R. C. Celta, que no fue capaz de hacer nada en Valladolid ante un rival libre de problemas, y U. D. Las Palmas, que cayó en su feudo ante el Athletic Club, el campeón de Liga después de muchos años.

 

1983-84 - Una sola temporada permaneció el Racing en Segunda, ya que al final de la misma se conseguía el sexto ascenso a la División de Honor. Para conseguir tal hazaña, se confia en José María Maguregui, que ya había entrenado al equipo antes, y con el que se habían conseguido dos ascensos antes. Quizá pensaron que no hay dos sin tres y efectivamente el dicho se cumplió. Hay que recordar que los dos equipos que mandaban en la división, Bilbao Athletic y Castilla C. F., no ocuparían plaza de ascenso en caso de corresponderles, cosa que así sucedió. De repente, la profecía empieza a cumplirse: el Racing como si de un corredor de fondo se tratase, en el momento preciso, da el "tirón" y deja "clavados" a sus rivales. Esta racha victoriosa fue de tal magnitud, que tres jornadas antes de concluir la Liga, ya se había conseguido el ascenso de forma matemática. Esta temporada sirvió para confirmar en la portería a Alba. Fue el triunfo de la voluntad, la constancia y el sacrificio, ya que otro en su lugar, después de estar postergado en la suplencia durante varios años hubiese caido en el desánimo. Párrafo aparte merece Quique: después de estar prácticamente sin jugar durante dos años, en las que sufrió sendas y graves lesiones - rotura de menisco y ligamentos en la primera y fractura de pierna en la segunda- que le obligaron a pasar por el quirófano, se pensó que podía quedar inhábil para el fútbol o al menos, que no volviese a ser el mismo de antes. Empezó la temporada indeciso, sin confianza, pero poco a poco fue cogiendo fuerza y volvió a ser el jugador que la afición añoraba, incluso con mayor movilidad por todo el campo, con más capacidad ofensiva, hasta llegar a ser el máximo goleador del equipo. Todo un ejemplo.

 

1984-85 - Las semanas previas al comienzo de la Liga vienen precedidas por las elecciones de la presidencia del equipo. El despliegue que se hace de propaganda electoral no tiene antecedentes. Los candidatos llegan a anunciarse a toda plana en los diarios locales y los ataques llegan a ser tan encendidos que incluso se presentan demandas en los tribunales por difamación. Finalmente, José Luis Gagigas vuelve a ser elegido. Esta Liga la podríamos llamar la "Liga de las Crisis". Aparte de la tumultuosa elección presidencial, iban a surgir una serie de conflictos a nivel local y nacional: en el ámbito del club con el cese del hasta entonces gerente. A nivel nacional, con los múltiples problemas entre la asociación de futbolistas y de clubes, y entre ésta y T. V. E. De entrada, los jugadores se declaran en huelga, y en la segunda jornada todos los equipos van a ser sustituidos por los equipos filiales o conjuntos de aficionados. El Racing es representado por el Rayo Cantabria y varios juveniles en partido a disputarse en Valladolid en donde perdemos por 1 a 0. La huelga continúa y la siguiente jornada ha de ser suspendida. Persisten los problemas entre los clubes y T. V. E. en torno a las cantidades a abonar por cada encuentro retransmitido en directo, pagando las consecuencias los aficionados al verse privados durante varios meses de los encuentros televisados. En conjunto, la campaña del Racing fue más que notable. En la última jornada se presentó en el Sardinero el F. C. Barcelona, que se había proclamado campeón de Liga con diez puntos de ventaja sobre su seguidor, el Club Atlético de Madrid. Aquella tarde jugó el Racing un estupendo partido, en especial, Quique, que decolló sobre todas las figuras azulgranas. El empate a cero final impidió que el F. C. Barcelona estableciese un nuevo récord de puntuación en el Campeonato de Liga.

 

1985-86 - Los grandes jugadores que ha creado la cantera cántabra, en cuanto despuntan y su forma deborda las fronteras regionales, no tardan de ser presa de los equipos más poderosos. Quique era une excepción. Había sido observado de cerca por todos los ojeadores de España, pero la desgracia que le había acompañado durante dos temporadas en forma de lesiones, había impedido que emigrase de Santander años antes. De ello se había beneficiado el Racing durante las dos últimas temporadas. Durante la pasada campaña había realizado una auténtica demostración de bien hacer sobre el terreno de juego y naturalmente acabó en un equipo más poderoso que el Racing: el Club Atlético de Madrid. El comportamiento del Racing a lo largo de este campeonato fue muy similar al del año anterior: una primera vuelta con una efectividad casi nula durante los desplazamientos, en los que únicamente obtuvo un empate consiguiendo sólo dos goles, y una inconsistencia en El Sardinero donde al final de esa primera vuelta se había colocado con 4 negativos. Sin embargo, en la segunda vuelta se produjo una reacción similar a la de la campaña anterior. La defensa aumentó en consistencia y se hizo poco menos que impenetrable, recibiendo sólo 13 goles a lo largo de la misma. Como por otra parte, la inclusión de Víctor en la delantera dio más efectividad a esta, no es de extrañar que el Racing obtuviese en esta segunda vuelta ocho de los dieciséis puntos disputados, lo que le dio la permanencia varias jornadas antes de terminar el campeonato. Una vez concluida la temporada oficial, un desgraciado accidente se iba a cebar en el Racing y en especial en uno de sus jugadores más destacados. Después de un partido amistoso celebrado en Sestao, cuando el autobús volvía a Santander, sufrió un accidente en el que la peor parte se la llevo el delantero Víctor; una fractura de su pierna izquierda y, como consecuencia, tener que ser intervanido quirúrgicamente en dos ocasiones, con el temor de que no quedase totalmente recuperado. Afortunadamente después de casi una año de producida la lesión, Víctor reaparecía con la pierna totalmente recuperada, con lo que se alejaban los tristes presagios.

 

1986-87 - Fue un año de despropósitos, que culminó con un nuevo descenso del Racing a Segunda. Al revisar esta temporada, resulta duro comprobar que un campeonato en el que sólo iba a descender un equipo, por ampliación de la categoría a veinte equipos, precisamente iba a corresponder al Racing, justo cuando se enfilaban los 75 años de su existencia y todos nos sentíamos felices contemplando este singular acontecimiento en el nuevo y flamante estadio y con el equipo en la División de Honor. Tres fueron las causas, primero, la catastrófica actuación del equipo a lo largo de la temporada. También influyó la Federación Española, en donde se consiguió, por hábiles manejos del presidente del Cádiz C. F. -Manuel Irigoyen-, que no fuese este equipo, clasificado en último lugar de la tabla con 4 puntos menos que el Racing, el que descendiese, al lograr increíblemente una nueva liguilla partiendo de cero, entre los tres últimos clasificados y tercero, la inoportuna lesión de Víctor, que le obligó a pasar toda la temporada en el dique seco. El buen delantero montañés estaba embalado y catapultado hacia el éxito personal, como lo prueba el que el mismo Real Madrid estuviese a punto de haberle fichado pese a haberse pasado todo el año en blanco. Sólo la noticia de la ampliación de la primera división a veinte clubes animó un poco, muy poco, las esperanzas y al final se vivió, casi con impasibilidad, cómo se realizaba el "juego de manos" que daba al Cádiz C. F. la oportunidad de recuperar, en un partido, todo lo perdido en 44 jornadas de Liga. Un hecho curioso: quizo el azar que tanto el último partido de Liga como los de liguilla y el del trío de los "condenados" los tuviese que jugar el Racing en Pamplona ante Osasuna. Los navarros fueron implacables: 2-0, 4-0 y 2-0, fueron los resultados. Ellos no tuvieron la culpa, pero en las tres ocasiones firmaron nuestra pena de muerte. Como culminación de esta aciaga temporada - amén de los casi 50 millones de déficit- un grupo de jugadores montañeses, de los que habían dado el "callo" durante muchos años por el Racing, como Sañudo, Tino, Chiri y Gelucho, abandonaban el club. El jugador con más porvenir de la plantilla, Álvaro, era traspasado al R. C. D. Mallorca para paliar en parte el terrible déficit.

 

1987-88 - Deportivamente esta campaña tiene poco que comentar. Ha sido un año de cambios: hubo cambio de categoría, por desgracia. Se cambió de presidente; José Luis Cagigas, cada vez más asediado por los problemas del club y por la oposición en su junta directiva, optó por dimitir a poco de comenzado el campeonato. En noviembre era elegido Emilio Bolado como nuevo rector del club. Hubo también un cambio positivo, aunque nos duela un poco: los viejos Campos de Sport morían para siempre llevándose con ellos 75 años de añoranzas. A sus espaldas se levanta un magnífico estadio, digno de Santander, también llamados Campos de Sport. Lo más positivo de la temporada fue la incorporación de Benito, un delantero con buena técnica y facilidad para el remate; lo más preocupante: la eterna convalecencia de Víctor; lo más anecdótico: el fichaje del brasileño Chicao.