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ACTUALIDAD
CAMPEONES EN ILUSIÓN

La afición del Racing da un ejemplo a toda España

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Las palabras jamás podrán reflejar las sensaciones que se han vivido hoy en Los Campos de Sport. La afición cantando a coro La Fuente de Cacho, los gritos de ¡Racing! ¡Racing!, los aplausos, lloros, y sentimientos que desprendía la grada al despedir a un equipo que había acariciado pasar a la final de la Copa del Rey, son argumentos suficientes como para asegurar, de forma categórica, que el Racing y todo el raciguismo merecía haber pasado la eliminatoria. Por vosotros merece la pena, gracias afición.
El encuentro ante el Getafe se había convertido en EL PARTIDO, no de la temporada, no de los últimos años, sino de toda nuestra historia. La semana vivida en Cantabria, tierra que ha respirado racinguismo por los cuatro costados, ha servido para demostrar que contamos con una de las mejores aficiones de España, todo un ejemplo como el que ha dado hoy en El Sardinero. Si impresionante fueron los prolegómenos del encuentro, el recibimiento al equipo y sus gritos de ánimo constante, estas frases se quedan cortísimas al intentar describir el comportamiento de la hinchada tras finalizar el partido. Los jugadores agradecieron al público desde el centro del campo su apoyo, retirándose a los vestuarios, serios y tristes, por la derrota sufrida. Pero las gradas de El Sardinero seguían abarrotadas animando sin cesar a sus héroes, que volvieron a saltar hasta el centro del campo para agradecer, emocionados, tanto cariño y tanto respaldo de su hinchada.

Los gritos de ¡Racing!, ¡Racing1, ¡Racing! Obligaron a los jugadores a dar una vuelta al campo para agradecer su respaldo total y rendir así un pequeño tributo a la afición que se ha convertido en el orgullo de Cantabria, en la envidia de España. Lástima que o hayamos podido dedicaros la gran final pero por siempre quedarán las imágenes, emociones y sensaciones tan maravillosas que hemos vivido hoy. El Racing y todo el racinguismo ha hecho historia. Por nuestra parte, solo queda daros las gracias a vosotros y a toda una plantilla que merced a su esfuerzo, trabajo y sacrificio nos colocó a un paso de la gloria. Enhorabuena y ojalá en Liga os podamos brindar lo que todos merecéis.

Respecto al encuentro, el 3-1 encajado en la ida ponía la eliminatoria muy complicada para los cántabros. Sin embargo, el equipo verdiblanco demostró desde el primer minuto ser merecedor de pasar a la gran final. Jugó mucho mejor que su rival, gozó de muchas más ocasiones, algunas de ellas levantaron a los aficionados de sus asientos gritando un gol que se haría realidad en el minuto 7. Munitis envió a la red un pase de la muerte de Jorge López desde la banda derecha.
Las ocasiones racinguistas siguieron llegando y parecía que la eliminatoria se podía dar la vuelta en cualquier instante. Sin embargo, la pelota se negaba a entrar, siendo el destino el que cada vez más se iba imponiendo.
 
Tras el descanso, el Racing siguió buscando con ahínco el triunfo final y a punto estuvo de conseguirlo en dos acciones de Tchité y de Smolarek que pusieron en pie El Sardinero. Pasaban los minutos y el 2-0 no llegaba mientras la afición dejaba su garganta animando a un equipo que, en verdad, se dejó la piel en el campo.

Y cuando parecía que el gol tenía que llegar, lo que sucedió es que Serrano vio la segunda tarjeta amarilla, dejando al equipo con 10. Si complicado era ganar por 2-0 al Getafe, la misión, con uno menos, era prácticamente imposible. Para colmo, una jugada que no tiene calificación posible sirvió para que el Getafe marcara el empate y echara por tierra los sueños y las ilusiones de 500.000 cántabros.
“Fue una jugada en la que si el protagonista piensa que tenía que actuar así... seguro que alguno no tiene la conciencia tranquila”, señalaba Marcelino en la sala de prensa al calificar la falta de compañerismo, de juego limpio y de humanidad que se vivió en la acción en la que Garay cae lesionado en su rodilla (mañana se le practicará una prueba para determinar el alcance) y en lugar de echar el balón fuera al ver a un compañero lesionado, en el suelo, aprovecharon para marcar el gol que les lleva hacia Madrid. Sin comentarios.

Los últimos minutos del encuentro sirvieron para que el ambiente se calentara, se enrareciera, y terminara echando chispas por la indignación, por esa jugada, en la que faltó compañerismo y humanidad.
 
Y tras pitar el colegiado, la afición dictó sentencia: “Campeones, campeones”. Así es, porque realmente el equipo no sólo ha dado la cara en esta Copa del Rey sino que nos ha hecho, por primera vez en nuestra historia, soñar. Esa vuelta al estadio para dar las gracias a la afición perdurará por siempre en nuestro recuerdo.
 
Nos hemos despertado, pero el sueño ha sido precioso. Gracias a todos por hacernos vivir la emoción que hemos sentido hoy.