El gol de Arana llegó en el 95
Fue en el último minuto de juego, en el 95. Estaban todos los racinguistas con prisas y el público con el temor a una nueva derrota metido en el cuerpo. Sacó de banda, casi sin pensárselo, Crespo, el central y el meta visitante no se entendieron, y el balón llegó al corazón al área donde Arana, rápido y vivo, se adelantó a todos para marcar, prácticamente metiendo la puntera. Era el gol de la igualada (1-1) entre Racing y Osasuna. Un empate que sirve para que los jugadores obtuvieran un premio al trabajo y al esfuerzo, pero que no eliminará la ansiedad por ganar, las ganas de obtener la victoria ante el público. "Es lo que nos falta y se nota en el campo", reconocía Mandiá consciente de que "hemos de seguir trabajando duro para mejorar".
Y es que, en verdad, el resultado se resume en dos acciones aisladas y con errores propios y ajenos, como frecuentemente ocurre en este juego. Primero, a los cinco minutos de la segunda mitad el Racing no acertó en una jugada y no pudo evitar que entre Aranda y Pandiani fraguaran el gol navarro. Después, con el tiempo casi agotado, la listeza de uno, Arana (el andaluz verdiblanco), y el despiste de otros, lo zagueros rojillos, llegó la ansiada igualada. En medio de todo ello asistimos a un choque, seguramente, con pocas emociones en el área (sobre todo en la racinguista, pues los navarros sólo contabilizaron hasta el gol, esa jugada de peligro), pero con mucho derroche y nerviosismo por lograr el triunfo.
Cierto es que, los partidos, como indicó Mandiá al final, son de pocas ocasiones y menos goles. Por eso, resulta siempre complicado tener que dar la vuelta al marcador en cada encuentro. "Sólo nos hemos podido adelantar en Málaga; el resto hemos ido a remolque y eso es muy complicado", lamentaba el entrenador verdiblanco, que valoró el esfuerzo del equipo que nunca baja los brazos. "Cuando recibes un mazazo no es sencillo reaccionar y más en nuestra situación en casa. Tengo claro que el gol osasunista llegó cuando nosotros estábamos más enchufados y eso duele. Nos marcaron sin haber creado antes, prácticamente, oportunidad alguna".

Cuestionado por el público, Mandiá admitió que sólo puede dar las gracias a la afición porque "nos han apoyado en todo momento. Nadie tiene que buscar en el entorno la culpa de lo que nos ocurre; ha de ser en el interior en donde busquemos la mejoría. De todas formas, nuestra misión es seguir trabajando duro para mejorar, porque la tranquilidad llegará cuando el equipo logre una victoria. A partir de entonces, será capaz de ofrecer todo lo que tiene".
Dos equipos similares
Con el emotivo minuto de silencio guardado en memoria de José Manuel López Alonso (Presidente desde 1973 hasta 1979) y de Pedro María Arsuaga (extremo verdiblanco de 1953 a 1958), comenzó un partido en el que sobre la cancha se iban a colocar dos equipos similares, pero diferenciados por cómo le salían las cosas a cada uno. Mientras Osasuna crecía en rigor defensivo, el Racing iba de una fase hacia arriba y controlaba sin problema el partido. El partido discurría con un derroche de entrega, trabajo, organización y hasta ambición.
Mandiá consiguió durante la primera mitad una formación bastante uniforme, con orden, apoyo entre líneas y entradas por las bandas. Enfrente estaba un oponente homogéneo, de similares características. Esas cualidades depararon una fase de equilibrio inicial y mando racinguista a partir del cuarto de hora. El creciente rendimiento verdiblanco se tradujo en una falta ejecutada por Lacen a los 14 minutos y potente despeje de puños de Ricardo. Osasuna contestó el 21, al saque de un córner, con envío alto de Josetxo junto al segundo palo. El Racing, en el 34 replicó con la acción de Serrano con pase a Luis García, preciso centro al hueco y en profundidad y tiro cruzado de Tchité que no entró por centímetros.
Intentonas
En la segunda parte, el Racing salió ambicioso. Quería el triunfo y estaba dispuesto a demostrarlo, como así ocurrió con el disparo de Óscar Serrano. Pero cuando mejor estaba el cuadro verdiblanco, llegó el tanto rival que volvía a meter el nerviosismo en el cuerpo, porque se pasó de buscar el triunfo a ir por detrás en el marcador. No era sencilla la misión; no era nada fácil tempezar de nuevo. Pero la confianza, siempre es positiva y esta vez reportó premio.

Y es que tras el tanto visitante, el equipo aportó lucha, trabajo y tesón para llegar al último minuto, a la última jugada en la que Arana daba la alegría a la hinchada local, en esa jugada en la que queda patente que en el fútbol nunca hay que arrojar la toalla ni dar nada por hecho hasta que el árbitro no señale el final. Eso lo tienen claro los verdiblancos, que cuentan con un fe ciega en sus posibilidades, como demostraron en Zaragoza y hoy en El Sardinero.
FICHA TÉCNICA
Racing: Toño, Crespo, Henrique, Torrejón, Christian Fernández, Lacen, Colsa, Munitis (70 Arana), Luis García (55 Geijo), Tchité (70 Xisco) y Óscar Serrano.
CA Osasuna: Ricardo, Azpilicueta, Miguel Flaño, Monreal, Nekounam, Puñal, Juanfran (66 Massoud), Josetxo, Camuñas (84 Oier), Pandiani y Aranda (76 Galán).
Árbitro: Eduardo Iturralde González, Comité Vasco. Amonestó a Serrano m. 35, Monreral 54, Josetxo 57, Puñal 60, Aranda 61 y Juanfran 64.
Goles: 0-1, Pandiani (m.51); 1-1, Arana (m.95).
Incidencias: Partido correspondiente a la octava jornada del campeonato de Liga, disputado en Los Campos de Sport de El Sardinero. Asistieron 16.154 espectadores. Antes de comenzar el encuentro se guardó un minuto de silencio en recuerdo del ex presidente del Racing, José Manuel López-Alonso y del ex jugador Arsuaga, así como se apoyó, a través de la megafonía la campaña contra el racismo, la xenofobia y la discriminación en el fútbol y se felicitó a la Asociación Cántabra de Fibrosis Quística por su loable labor en pro de conseguir una vida mejor para los enfermos que la padecen. El Racing ejecutó seis saques de esquina, por cuatro Osasuna.
FOTOGRAFÍAS GENTILEZA DEL DIARIO AS
