El mediocentro marfileño Romaric, el delantero argentino Acosta, el central francés Squillaci y el zaguero Konko son algunas de las incorporaciones que parecen seguir la línea de auténticas estrellas del balompié mundial que les precedieron en una de las etapas más brillantes de los sevillistas.
El primer rival racinguista es, pues, uno de los más difíciles que ha podido corresponder para un comienzo comprometido. A pesar de los cambios en el banquillo, el Sevilla es uno de los más potentes bloques de Primera División. Considerado, por las puntuaciones internacionales, entre los mejores equipos del mundo, mantiene como preparador a su ex defensa Manolo Jiménez.
El esquema se asimila al de sus últimas y exitosas campañas, con un portero cualificado como Palop, integrante de la Selección Española que ganó el último campeonato de Europa; centrales contrastados como Squillaci, Escudé, Prieto; laterales de largo recorrido como Dragutinovic, Fernando Navarro; centrocampistas de calidad, fuerza y eficacia, como Fazio, Maresca, Renato, Romaric y Tom de Mul, a los que se agregó este verano el ex racinguista Duscher y los veloces y hábiles canteranos Navas y Capel. La formación andaluza se completa con dos de los mejores delanteros que hoy en día actúan en Europa, el brasileño Luis Fabiano y el maliense Kanouté, dos garantías firmes de goles, junto con Chevantón y Koné. La potencialidad sevillista apunta, por inversión y calidad técnica, a Europa.